El diagnóstico de un tumor renal puede generar gran incertidumbre, pero el pronóstico médico ha cambiado radicalmente en los últimos años.
Con las técnicas quirúrgicas actuales, nuestro enfoque principal ya no es extirpar el órgano completo, sino remover exclusivamente el tumor, preservando al máximo la función de tus riñones para el futuro.
El Cáncer de Riñón (Carcinoma de Células Renales) es conocido como un enemigo silencioso porque no causa dolor ni molestias durante sus primeras fases de crecimiento.
Hoy en día, gracias al uso extendido de la tecnología médica, la inmensa mayoría de los tumores renales se detectan por pura casualidad cuando el paciente se realiza un ultrasonido o tomografía por otras razones (como dolor de espalda o problemas de vesícula). Esto permite detectarlos cuando son pequeños y altamente curables.
De los tumores renales actuales se descubren de manera incidental, antes de que produzcan cualquier síntoma físico.
Cuando un tumor renal crece lo suficiente, comienza a comprimir estructuras vecinas o invadir vasos sanguíneos, generando la "triada clásica" de síntomas. Si experimentas alguno, la revisión urológica es urgente.
Conocida como hematuria. Puede verse color rosa, roja o como refresco de cola. A veces no se ve a simple vista, pero aparece en análisis de laboratorio.
Un dolor sordo, persistente y que no desaparece en la parte baja de la espalda o en los costados (flancos), justo debajo de las costillas.
Sensación de un bulto anormal, dureza o abultamiento en el costado o en el abdomen al palpar la zona afectada.
A diferencia de otros cánceres (como el de próstata), el cáncer de riñón no requiere biopsia en la mayoría de los casos. Los estudios de imagen modernos son tan precisos que nos permiten tomar la decisión quirúrgica directamente.
Generalmente el primer estudio. Permite diferenciar fácilmente si la masa en el riñón es un quiste benigno (lleno de líquido inofensivo) o un tumor sólido sospechoso.
Es el estudio estándar de oro. Se inyecta un tinte en la vena que ilumina los riñones en el escáner. Nos muestra el tamaño exacto del tumor, su ubicación respecto a las venas principales y si se ha propagado a ganglios.
Si el tumor es grande o agresivo, solicitaremos radiografías de tórax o resonancias magnéticas adicionales para asegurar que el cáncer no ha enviado células (metástasis) a los pulmones o huesos.
La cirugía es el tratamiento definitivo para el cáncer de riñón. Nuestro objetivo primordial es realizar cirugía preservadora siempre que las condiciones oncológicas lo permitan.
Consiste en extirpar únicamente el tumor y un pequeño margen de tejido sano alrededor, cosiendo y conservando el resto del riñón intacto.
Consiste en la extirpación completa del riñón afectado, junto con la grasa que lo rodea, la glándula suprarrenal y, a veces, los ganglios linfáticos cercanos.
Para pacientes con tumores pequeños o que no soportarían una cirugía, podemos usar agujas especiales insertadas a través de la piel para congelar (Crioablación) o quemar (Radiofrecuencia) el tumor sin operar.
Si el cáncer ya se ha propagado a otros órganos (metástasis), la quimioterapia tradicional no funciona bien en el riñón. Utilizamos medicamentos modernos que atacan vasos sanguíneos específicos del tumor o estimulan al propio sistema inmune para destruirlo.
Despejamos las dudas más comunes sobre la cirugía renal. Pasa el cursor sobre cada tarjeta para conocer la verdad médica.