La inflamación de la próstata puede causar un dolor crónico desesperante, afectando cómo orinas, cómo descansas y tu vida sexual. A diferencia del agrandamiento benigno (HBP), la prostatitis afecta a hombres de todas las edades, incluso jóvenes de 20 a 40 años.
Muchos pacientes reciben antibióticos por meses sin mejorar, porque su problema no es una bacteria, sino una tensión muscular pélvica crónica. Nosotros buscamos la raíz exacta de tu dolor.
La prostatitis engloba varias condiciones que causan la inflamación de la glándula prostática y los tejidos que la rodean (suelo pélvico). Los síntomas pueden aparecer de forma repentina (agudos) o ser molestias persistentes que van y vienen durante meses (crónicos).
No ignores estas señales, la inflamación crónica daña tu calidad de vida:
"Prostatitis" es un término general. Para curarte, debemos identificar exactamente cuál de estas cuatro clasificaciones clínicas padeces.
La menos común pero más severa. Ocurre repentinamente por una infección bacteriana agresiva. Causa fiebre alta, dolor pélvico extremo y dificultad severa para orinar. Requiere tratamiento antibiótico inmediato.
Infecciones urinarias que van y vienen recurrentemente. Las bacterias se "esconden" profundamente en la próstata, haciendo que los tratamientos cortos fallen. Los síntomas son más leves pero constantes a lo largo de los meses.
Es la más frecuente. Presentas dolor crónico y problemas urinarios/sexuales, pero no hay ninguna bacteria en los cultivos. Se debe a inflamación autoinmune, estrés severo o espasmos de los músculos del suelo pélvico.
No tienes ningún dolor ni síntoma. Se descubre accidentalmente al realizar pruebas para otros problemas (como evaluación de infertilidad o elevación del PSA). En el líquido prostático se observan células inflamatorias.
Para descartar cáncer o crecimiento benigno (HBP) y determinar si hay bacterias involucradas, realizamos una evaluación meticulosa:
Fundamental para evaluar la glándula prostática. Nos indica si está inflamada, caliente, adolorida o si hay nódulos sospechosos. También evaluamos la tensión de los músculos pélvicos.
Analizamos una muestra de semen (espermatocultivo) en el laboratorio para buscar directamente bacterias, glóbulos blancos u otros microorganismos causantes de la infección e inflamación profunda.
Podemos utilizar Ecografía Prostática para ver volumen y descartar abscesos, o pruebas de Urodinamia/Flujometría si los problemas al orinar son muy severos.
Al saber tu tipo exacto de prostatitis, dejamos de "adivinar". Creamos un esquema médico y físico enfocado en apagar la inflamación y relajar el tejido.
Elimina las falsas creencias que generan estrés innecesario. Pasa el cursor sobre cada tarjeta para deslizar el mito y conocer la realidad médica.